La reclamación por latigazo cervical: cuando las aseguradoras hacen el bien

La reclamación por latigazo cervical: cuando las aseguradoras hacen el bien

En esta entrada vamos a ponernos especialmente filosóficos. Por supuesto, no vamos a hablar de Filosofía del Derecho, materia esta muy interesante por lo demás (en realidad todas las ramas de la filosofía son muy interesantes y dignas de estudio). Más bien vamos a hablar de cómo el egoísmo puede llevar, en limitadas ocasiones, al bien. Por su puesto, si partimos de que el egoísmo lleva al bien, suponemos que dicho bien no está motivado, en ningún sentido, por la buena voluntad, sino más bien por el intento de evitar un mal propio.

En este caso hablaremos del egoísmo de las aseguradoras que, motivadas por aumentar sus beneficios, promueven campañas para evitar los latigazos cervicales, y no solo en términos de concienciación de los conductores, sino promocionando la fabricación de mejores asientos, para prevenir tales lesiones. Con ello previenen que la víctima de turno presente una reclamación por latigazo cervical.

Dado que la reclamación por latigazo cervical es la más común en el mundo de las aseguradoras, es esta lesión una de las que más caras les sale a las mismas. De ahí su interés de evitarla a toda cosa. Así que es el intento de disminuir los costes de esta lesión lo que lleva a las aseguradoras a intentar evitarla. Egoísmo puro y duro. En efecto, es de cajón, dado que los beneficios de las aseguradoras son mayores si pagan menos indemnizaciones.

Como hemos dicho, la reclamación por latigazo cervical representa un auténtico agujero para las aseguradoras, pues no solo es una de las más frecuentes en caso de accidente de coche, sino que además, generalmente, la víctima de esta lesión no es la responsable del siniestro que la produjo. Y es que, en la mayoría de los casos, se deben a choques por la parte trasera.

Si alguien piensa, ingenuamente, que las aseguradoras tienen, aunque sea en el fondo, una motivación altruista, se equivoca. A la aseguradora le interesa que haya accidentes, pues de lo contrario se irían a pique. Pero también les interesa que estos no sean tan numerosos como para que se arruinen. Y, sobre todo, les interesa que las lesiones y fallecimientos sean las mínimas, pues las cuantías en términos de estos conceptos suelen ser mayores que cuando tienen que indemnizar daños materiales.

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